Redacción (Madrid)

El Carnaval de Venecia es uno de los eventos más emblemáticos y espectaculares del mundo. Con su historia centenaria, sus icónicas máscaras y su ambiente de ensueño, esta celebración atrae a miles de visitantes cada año a la ciudad de los canales.

Historia del Carnaval de Venecia

El origen del Carnaval de Venecia se remonta al siglo XI, pero fue en el siglo XVIII cuando alcanzó su máximo esplendor. Se dice que la fiesta nació como una forma de dar un respiro a la sociedad veneciana, permitiendo que por unos días todas las clases sociales se mezclaran bajo el anonimato de las máscaras. En 1797, con la caída de la República de Venecia y la llegada de Napoleón, el carnaval fue prohibido por temor a conspiraciones. No fue hasta 1979 cuando la tradición se recuperó oficialmente, convirtiéndose en la celebración mundialmente famosa que conocemos hoy.

Máscaras de Venecia, el símbolo de la llegada del carnaval, Lugares y Más

Las Máscaras

Uno de los elementos más característicos del carnaval son las máscaras venecianas. Estas se usaban en la antigüedad para permitir la libertad de expresión y el anonimato. Algunos de los modelos más famosos incluyen:

Bauta: Una máscara blanca acompañada de una capa y un sombrero tricornio, que permitía hablar, comer y beber sin quitarla.

Moretta: De color negro y ovalada, era usada principalmente por mujeres y se sujetaba con un botón entre los dientes.

Medico della peste: Con su distintivo pico largo, originalmente era usada por médicos para protegerse de enfermedades.

Eventos y actividades

Durante las dos semanas que dura el carnaval, Venecia se llena de desfiles, bailes de máscaras y espectáculos al aire libre. Algunos de los eventos más destacados incluyen:

Vuelo del ángel: Un espectáculo en el que una persona desciende desde el campanario de San Marcos hasta la plaza.

Concurso de la mejor máscara: Un certamen donde los participantes muestran sus disfraces más elaborados.

Fiestas privadas y bailes de época: Eventos exclusivos en los palacios venecianos, evocando la atmósfera de la nobleza del siglo XVIII.

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