Redacción (Madrid)
La Grand Central Terminal de Nueva York es un lugar lleno de historia, arquitectura impresionante y secretos fascinantes. Uno de los más curiosos es el fenómeno acústico conocido como “El Susurrador de Grand Central” o “The Whispering Gallery”, un rincón especial donde las palabras viajan de manera inesperada.

En el nivel inferior de la terminal, justo afuera del Oyster Bar & Restaurant, se encuentra una serie de arcos de cerámica que crean un efecto sonoro único. Si dos personas se ubican en esquinas opuestas del pasillo y susurran hacia la pared, el sonido viaja con claridad hasta la otra esquina, permitiendo que la otra persona lo escuche perfectamente, a pesar de la distancia y el ruido circundante.

Este fenómeno se debe a la forma curva de la bóveda, que permite que las ondas sonoras se desplacen de manera eficiente sin disiparse. Aunque para quienes están alrededor el mensaje puede ser imperceptible, la persona en la esquina opuesta lo escucha como si estuviera al lado.

Para experimentar este curioso efecto, basta con acercarse a la galería, elegir una de las esquinas y pedirle a alguien que se coloque en la esquina diagonalmente opuesta. Una vez en posición, ambos deben hablar en voz baja hacia la pared y descubrirán cómo el sonido viaja de manera sorprendente.

A lo largo de los años, este rincón se ha convertido en el escenario de innumerables momentos especiales. Desde propuestas de matrimonio hasta declaraciones de amor y juegos entre amigos, el susurro en Grand Central es una experiencia única que ha cautivado a neoyorquinos y turistas por igual.

Este tipo de fenómenos acústicos no es exclusivo de Grand Central; estructuras similares en iglesias, cúpulas y pasillos abovedados de todo el mundo han demostrado efectos parecidos. Sin embargo, lo que hace especial a este lugar es su ubicación en medio del bullicio de una de las estaciones de tren más transitadas del mundo.

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