24 horas en Londres, una guía exprés para descubrir la ciudad

Redacción (Madrid)

Londres, la vibrante capital del Reino Unido, es una ciudad llena de historia, cultura y modernidad. Si solo tienes 24 horas para explorarla, necesitarás una buena planificación para aprovechar al máximo tu tiempo. Aquí te dejamos una guía para un día perfecto en Londres.

8:00 – Desayuno en un café tradicional

Empieza el día con un clásico desayuno inglés en The Wolseley o en cualquier “café” británico que sirva huevos, salchichas, beicon, tomate a la parrilla, champiñones y tostadas. Si prefieres algo más ligero, una taza de té con bollos y crema en The Ivy también es una excelente opción.

9:00 – Visita al Palacio de Buckingham

Después del desayuno, dirígete al Palacio de Buckingham, la residencia oficial de la Reina (o ahora del Rey). Si tu visita coincide con las 11:00, podrás ver el famoso Cambio de Guardia, una ceremonia impresionante que atrae a turistas de todo el mundo.

10:30 – Paseo por St. James’s Park y el Big Ben

Desde Westminster, camina hasta Trafalgar Square, una de las plazas más famosas de la ciudad. Entra en la National Gallery, un museo gratuito que alberga obras maestras de artistas como Van Gogh, Da Vinci y Rembrandt.

13:00 – Almuerzo en Covent Garden

Dirígete a Covent Garden, un área llena de tiendas, artistas callejeros y restaurantes. Prueba un clásico fish and chips en The Rock & Sole Plaice o disfruta de un almuerzo más elegante en Dishoom, un restaurante de comida india muy popular.

16:00 – Visita el British Museum o Tate Modern

Si te apasiona la historia, el British Museum es una parada obligatoria con su impresionante colección de artefactos, incluida la Piedra de Rosetta. Si prefieres el arte contemporáneo, visita la Tate Modern, ubicada en una antigua central eléctrica a orillas del Támesis.

18:00 – Atardecer en el London Eye

Londres es aún más impresionante desde las alturas. Súbete al London Eye y disfruta de una vista panorámica espectacular de la ciudad mientras el sol comienza a ponerse.

19:30 – Cena en el South Bank

Para la cena, camina por el South Bank, una zona con una gran oferta gastronómica. Puedes optar por un plato de pasta en Padella o probar la cocina británica moderna en Skylon.

21:00 – Noche en un pub inglés o un musical en el West End

Y por último, una auténtica experiencia londinense, disfruta de una pinta en un pub clásico como The Churchill Arms o The Lamb & Flag. Si prefieres algo más cultural, asiste a un musical en el West End, donde puedes ver espectáculos como The Lion King o Les Misérables.

República Dominicana, un paraíso caribeño por descubrir

Redacción (Madrid)

República Dominicana es un destino que lo tiene todo: playas de arena blanca, montañas imponentes, una vibrante cultura y una historia fascinante. Este país caribeño, ubicado en la isla de La Española, es mucho más que un destino de sol y mar; es un lugar donde la naturaleza, la historia y la hospitalidad de su gente se combinan para ofrecer una experiencia inolvidable a cualquier viajero.

Si hay algo que define a República Dominicana, son sus playas. Destinos como Punta Cana, Bávaro y Bayahíbe ofrecen paisajes paradisíacos con aguas turquesas y arenas blancas. Aquí, los resorts de lujo conviven con opciones más ecológicas, permitiendo a los turistas disfrutar de la belleza natural con todas las comodidades.

Sin embargo, más allá de sus costas, el país esconde maravillas naturales impresionantes. La Bahía de Samaná es uno de los mejores lugares del mundo para el avistamiento de ballenas jorobadas, mientras que el Parque Nacional Los Haitises ofrece un recorrido por manglares, cuevas con pinturas taínas y formaciones rocosas únicas. Para los amantes del senderismo, el Pico Duarte, la montaña más alta del Caribe, es un reto inigualable que recompensa con vistas espectaculares.

La capital, Santo Domingo, es un destino obligado para quienes desean conocer la historia y la esencia de República Dominicana. La Zona Colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el corazón histórico de la ciudad, con calles empedradas, iglesias centenarias y la Primada de América, la primera catedral construida en el Nuevo Mundo.

Además de su legado colonial, Santo Domingo es una ciudad vibrante, con una vida nocturna animada, museos de gran valor y una gastronomía que combina sabores africanos, europeos y taínos en platos como la bandera (arroz, habichuelas y carne) o el delicioso mangú con los tradicionales «tres golpes» (queso frito, huevo y salami).

La música es el alma del país. El merengue y la bachata, ambos géneros nacidos en República Dominicana, suenan en cada rincón, desde los colmados hasta las discotecas más exclusivas. Festivales como el Carnaval de La Vega, con sus vibrantes disfraces y comparsas, o el Festival del Merengue y Ritmos Caribeños en Santo Domingo, son una muestra del espíritu alegre y festivo de los dominicanos.

República Dominicana es mucho más que un destino turístico; es un país lleno de vida, cultura y paisajes inolvidables. Desde sus playas paradisíacas hasta sus montañas y ciudades históricas, cada rincón tiene algo especial que ofrecer. Ya sea que busques aventura, relax o inmersión cultural, este país caribeño siempre tiene una experiencia única esperándote.

Gastronomía noruega, sabores del norte, tradición y modernidad

Redacción (Madrid)

La cocina noruega es un reflejo de su geografía y clima extremo, donde los ingredientes frescos del mar, la caza y los productos locales juegan un papel esencial. Aunque en el pasado su gastronomía se basaba en la conservación de alimentos mediante salazón, fermentación y ahumado, hoy en día Noruega ha logrado fusionar su tradición con una cocina moderna y sofisticada que ha ganado reconocimiento internacional.

El mar como protagonista

Noruega es famosa por la calidad de sus productos del mar. Su costa, bañada por las frías aguas del Atlántico y el Ártico, proporciona pescados y mariscos de primera calidad.

Salmón noruego: Uno de los productos más exportados y apreciados en todo el mundo. Noruega fue pionera en el desarrollo de la acuicultura moderna del salmón, y hoy en día este pescado es parte fundamental de su gastronomía.

Bacalao (Torsk): Ya sea fresco o en su versión seca y salada (klippfisk), el bacalao ha sido un alimento básico en la dieta noruega durante siglos. En la región de Lofoten, el bacalao seco es la base de platos como el bacalao a la noruega.

Rakfisk: Una especialidad tradicional que consiste en trucha fermentada durante varios meses, servida en pan con cebolla y crema agria. Su sabor fuerte y peculiar lo convierte en una experiencia gastronómica única.

Rakfisk, un plato típico noruego, Lugares y Más

Carnes y tradiciones de caza

En las zonas del interior, donde la pesca es menos accesible, la carne juega un papel fundamental en la dieta noruega.

Cordero (Fårikål): El plato nacional de Noruega, un guiso sencillo pero delicioso de cordero cocinado con col y granos de pimienta negra.

Carne de reno: Especialmente consumida en el norte del país, es una de las carnes más apreciadas, con un sabor delicado y ligeramente dulce. Los samis, pueblo indígena de Noruega, han consumido reno durante siglos en forma de guisos y embutidos.

Pinnekjøtt: Costillas de cordero curadas y ahumadas, servidas tradicionalmente en Navidad con puré de nabo.

Dulces y panes tradicionales

Noruega también tiene una fuerte tradición de panadería y repostería, donde los ingredientes naturales y sencillos destacan.

Lefse: Un pan plano a base de patata, harina y nata, que se sirve con mantequilla, azúcar y canela.

Krumkake: Un postre típico en forma de cono, hecho con masa fina y crujiente, a menudo relleno de crema o nata.

Skillingsboller: Una versión noruega de los rollos de canela, populares en toda Escandinavia.

Cocina moderna y sostenibilidad


Hoy en día, la gastronomía noruega ha evolucionado sin perder sus raíces. La nueva cocina nórdica, impulsada por chefs como Esben Holmboe Bang (del restaurante Maaemo, con estrellas Michelin), ha llevado la cocina noruega a otro nivel, apostando por ingredientes locales, sostenibilidad y técnicas innovadoras.
Además, Noruega está comprometida con la pesca responsable y el uso de productos de temporada, lo que ha convertido su gastronomía en un referente mundial de calidad y respeto por el medio ambiente.

24 horas en Macedonia del Norte, un recorrido entre historia, naturaleza y tradición

Redacción (Madrid)
Para empezar la jornada, la mejor opción es Skopie, la capital del país. Un desayuno tradicional en una de las panaderías locales es imprescindible: el burek, un crujiente pastel de hojaldre relleno de queso o carne, acompañado de un ayran, es la combinación perfecta para cargar energías.

Un paseo por el centro de Skopie revela una ciudad llena de contrastes. La Plaza de Macedonia, dominada por la gigantesca estatua ecuestre de Alejandro Magno, marca el punto de partida. Desde allí, cruzar el Puente de Piedra, que data del siglo XV, lleva al Viejo Bazar, uno de los mercados otomanos mejor conservados de los Balcanes. Entre sus calles empedradas, tiendas de artesanías, mezquitas históricas y cafeterías ofrecen un ambiente único.

A media mañana, una visita a la Fortaleza de Skopie, conocida como Kale, permite disfrutar de una vista panorámica de la ciudad. Luego, un recorrido por el Museo de la Ciudad o el Museo de la Madre Teresa, quien nació en Skopie, ofrece un vistazo a la historia local.

Para el almuerzo, la gastronomía macedonia ofrece platos abundantes y sabrosos. En un restaurante tradicional, probar un tavče gravče (guiso de frijoles) acompañado de una copa de vino local es una excelente elección.

Por la tarde, un viaje de menos de una hora lleva al Cañón Matka, uno de los paisajes naturales más impresionantes del país. Aquí se puede recorrer en bote el río Treska, explorar antiguas iglesias talladas en la roca o simplemente disfrutar del paisaje desde una de sus terrazas.

Al regresar a Skopie, la cena en un kafana (taberna tradicional) es la mejor forma de cerrar el día. Platos como el ćevapi (pequeñas salchichas de carne a la parrilla) o el ajvar (pasta de pimientos rojos asados) son infaltables.

Europa al ritmo del Techno: los mejores festivales para vivir la música electrónica

Redacción (Madrid)

Europa es el epicentro mundial de la música techno. Desde los clubes de Berlín hasta los festivales masivos en playas y fábricas abandonadas, el continente ofrece experiencias únicas para los amantes de los beats hipnóticos y las luces estroboscópicas. Si hay un destino ideal para sumergirse en la cultura techno, sin duda está en Europa.

Considerado uno de los festivales más icónicos del género, Awakenings se celebra en distintas ediciones a lo largo del año, con su evento principal en el Spaarnwoude, cerca de Ámsterdam. Con una producción impecable y un lineup que reúne a los mejores DJs del mundo, este festival es el paraíso para quienes buscan sonidos industriales y atmósferas intensas.

Si hay un festival que representa la esencia del techno, es Time Warp. Nacido en 1994 en Mannheim, Alemania, este evento reúne a leyendas como Richie Hawtin, Amelie Lens y Carl Cox en una maratón de música que dura hasta el amanecer. Su producción audiovisual es una de las más impresionantes del mundo, con escenarios futuristas y un sonido impecable.

Imagina bailar al ritmo de los mejores DJs de techno frente al mar Adriático. Sonus Festival, celebrado en la isla croata de Pag, ofrece una experiencia única donde la fiesta no se detiene durante cinco días y cinco noches. Con beach parties, boat parties y afterhours en clubs al aire libre, Sonus es la combinación perfecta entre vacaciones y rave.

En la ciudad de Turín, en una antigua zona industrial convertida en un espacio cultural, se celebra el Kappa FuturFestival. Su estética urbana, con enormes estructuras de acero y hormigón, crea el escenario perfecto para un festival de techno puro. La calidad del sonido y la selección de artistas hacen de este evento una experiencia imprescindible para los verdaderos fanáticos del género.

Celebrado en el bosque de Amsterdamse Bos, Dekmantel es el festival para quienes buscan la vanguardia del techno y la música electrónica experimental. A diferencia de otros eventos masivos, aquí se priorizan las propuestas innovadoras y los artistas emergentes, convirtiéndolo en una cita obligada para los amantes de lo underground.

Barcelona es el hogar de Sónar, un festival que fusiona techno, arte digital y conferencias sobre innovación musical. Con su edición de día y noche, Sónar no solo ofrece sets de los mejores DJs del mundo, sino también instalaciones audiovisuales y charlas sobre el futuro de la música electrónica.

Más que festivales, estos eventos representan la esencia del techno: comunidad, libertad y experimentación sonora. Viajar por Europa siguiendo el ritmo de la música electrónica es una experiencia única, donde cada festival ofrece un ambiente distinto pero con una misma pasión: el amor por los beats oscuros y envolventes.

Para los verdaderos fanáticos del género, Europa es más que un continente: es un templo donde el techno nunca deja de sonar.

Alta cocina, el arte de transformar lo cotidiano en excepcional

Redacción (Madrid)

La alta cocina no es solo una forma de cocinar; es una filosofía, una búsqueda constante de la perfección y una manera de contar historias a través de los sabores. En un mundo donde la gastronomía se ha convertido en un lenguaje universal, los chefs tienen la responsabilidad de innovar, sorprender y emocionar.

La esencia de la alta cocina

Más allá de ingredientes lujosos o técnicas sofisticadas, la alta cocina se define por su precisión, creatividad y respeto por el producto. Un plato extraordinario no nace solo del uso de trufas, caviar o foie gras, sino de la capacidad de transformar lo simple en sublime. En cada plato que se elabora, se busca equilibrio: entre lo ácido y lo dulce, lo crujiente y lo cremoso, lo tradicional y lo vanguardista. La técnica es imprescindible, pero la emoción es lo que realmente marca la diferencia.

Tradición y vanguardia

Uno de los grandes retos de la alta cocina es honrar la tradición mientras exploras nuevas fronteras. Cada cultura tiene una identidad culinaria que debemos respetar, pero también reinterpretar. La cocina molecular de Ferran Adrià, la exploración de ingredientes nativos de Virgilio Martínez o la fusión japonesa-peruana de Mitsuharu Tsumura son ejemplos de cómo la tradición puede evolucionar sin perder su esencia. Hoy, la sostenibilidad es otro pilar fundamental. La alta cocina ya no se trata solo de lujo, sino de responsabilidad. Usar productos locales, reducir el desperdicio y trabajar con pequeños productores es parte de su misión.

El comensal, el verdadero protagonista

Cada plato que se sirve es una experiencia diseñada para despertar los sentidos. No se trata solo del sabor, sino de la textura, el aroma, la presentación y, sobre todo, la historia que cuenta. Quiere que cada bocado evoque recuerdos, despierte curiosidad y emocione. La alta cocina no es inalcanzable, es una invitación a descubrir el arte en lo cotidiano. Porque en la cocina, como en la vida, la excelencia no está en la ostentación, sino en la pasión y el respeto con los que se hace cada cosa.

La Paz, la ciudad que desafía las alturas y el tiempo

Redacción (Madrid)
Ubicada en el corazón de los Andes, La Paz, la capital administrativa de Bolivia, es una de las ciudades más altas del mundo. Situada a más de 3,600 metros sobre el nivel del mar, esta metrópoli es una combinación vibrante de historia, cultura y modernidad, donde las tradiciones indígenas conviven con la vida urbana del siglo XXI.

La Paz fue fundada el 20 de octubre de 1548 por el conquistador español Alonso de Mendoza en el valle de Chuquiago Marka, un territorio habitado por las civilizaciones preincaicas y luego integrado al Imperio inca. Su ubicación estratégica la convirtió en un importante centro comercial y administrativo durante la colonia, y con el tiempo, en el epicentro de los movimientos independentistas.

La geografía de La Paz es única: la ciudad se extiende a lo largo de un cañón montañoso rodeado por majestuosas montañas, entre ellas el Illimani, un coloso nevado de 6,462 metros que se ha convertido en símbolo de la ciudad. Su peculiar topografía hace que la altitud varíe según la zona: los barrios más altos, como El Alto (a más de 4,000 metros), son más fríos, mientras que las áreas más bajas, como la Zona Sur, tienen un clima más templado.

La Paz es un crisol de culturas donde lo indígena, lo mestizo y lo moderno se mezclan en cada rincón. Sus calles están llenas de mercados tradicionales, como el famoso Mercado de las Brujas, donde se pueden encontrar hierbas medicinales, amuletos y ofrendas para rituales andinos.

Cada año, la ciudad se llena de color con la celebración del Gran Poder, una festividad que reúne a miles de bailarines y músicos en un desfile espectacular de trajes bordados y danzas folclóricas, reflejo del sincretismo entre las creencias andinas y el catolicismo.

La Paz también es reconocida por su innovador sistema de transporte. El teleférico, inaugurado en 2014, es el más alto y extenso del mundo, y conecta distintos puntos de la ciudad y de El Alto, ofreciendo vistas impresionantes del paisaje urbano y montañoso.