Redacción (Madrid)
Ubicado en la ciudad de San Sebastián, en el extremo occidental de la playa de Ondarreta, El Peine del Viento es una de las obras más icónicas del escultor Eduardo Chillida y un destino imprescindible para quienes visitan el País Vasco. Esta impresionante instalación artística, compuesta por tres grandes estructuras de acero incrustadas en las rocas, representa un diálogo entre el hombre, el arte y la naturaleza, convirtiéndose en un punto de referencia tanto cultural como turístico.
El Peine del Viento fue inaugurado en 1977 tras años de colaboración entre Chillida y el arquitecto Luis Peña Ganchegui, quien diseñó la plaza de acceso a la obra. La escultura simboliza la relación del ser humano con el entorno natural, en especial con el mar Cantábrico, cuyas olas golpean sin cesar las estructuras metálicas, generando un espectáculo de sonido y movimiento que varía con el clima y las estaciones.
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El nombre de la obra sugiere la idea de “peinar el viento”, evocando una conexión poética con los elementos. Chillida, profundamente influenciado por la filosofía y la identidad vasca, buscaba integrar el arte con la naturaleza, permitiendo que sus esculturas dialogaran con el entorno de forma armónica y eterna.
Visitar El Peine del Viento es mucho más que admirar una escultura; es una experiencia multisensorial. El sonido del viento, el rugido de las olas rompiendo contra las rocas y la brisa marina crean un ambiente mágico e hipnótico. En los días de fuerte oleaje, el espectáculo es aún más sobrecogedor, con el agua salpicando los alrededores y los silbidos de los respiraderos de la plaza que fueron diseñados para interactuar con la fuerza del mar.
Este lugar invita a la contemplación y la reflexión. Muchos turistas y locales se sientan en las rocas para observar el horizonte, sentir la energía del Cantábrico y dejarse envolver por la atmósfera especial que emana de la obra. Además, es un sitio ideal para la fotografía, ya que el contraste entre el óxido del acero, el azul del mar y el gris de las rocas ofrece una imagen poderosa y evocadora.
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El Peine del Viento se encuentra al final de la bahía de La Concha, accesible a pie desde el centro de San Sebastián mediante un agradable paseo por la playa de Ondarreta. También se puede llegar en transporte público o en bicicleta, una opción cada vez más popular entre los visitantes.
El mejor momento para visitarlo depende de la experiencia que se busque. En los días soleados, la vista es espectacular y el ambiente tranquilo, ideal para una visita relajada. Sin embargo, en los días de tormenta, la fuerza del mar ofrece una experiencia mucho más intensa y sobrecogedora.
El Peine del Viento es más que una escultura: es un símbolo de la identidad vasca y una obra que invita a la interacción entre el arte y la naturaleza. Su ubicación privilegiada, su historia y su impacto sensorial lo convierten en una parada obligatoria para cualquier visitante de San Sebastián. Tanto si se busca inspiración artística como un momento de conexión con el entorno, este rincón del Cantábrico nunca deja indiferente a quienes tienen la suerte de descubrirlo.
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